Sesión Continua
viernes 6 de enero de 2012
Viernes
Las bocas mudas, los abrazos vacíos,
nada duele más que buscar las palabras que no existen,
en unos labios que no existen.
domingo 24 de julio de 2011
De la felicidad.
jueves 21 de julio de 2011
Versos de media noche
aunque el tiempo solo supiera de segundos,
podrían bastar para llenarme el alma con el olor de tu pelo,
una mezcla de perfume y viento otoñal.
Imaginaba solo lo que podria ser amarnos.
Esta noche pienso, mi niña,
cuando la calidez de tu espalda es un recuerdo vivo entre mis manos
y tu aliento en mis oidos es la mejor forma de estrujarme el alma y el cuerpo,
que vivir es estar a tu lado, gritandonos y riendonos
en los viejos cafés de sabor a avellana,
secreteando travesuras y espiando los delicados movimientos,
viviendo el tiempo de los besos, el deseo y el amor.
domingo 6 de febrero de 2011
Absurdo
viernes 14 de enero de 2011
Un destello de felicidad
Apenas fue un instante,
Un pequeño destello de luz…
Y de repente se le llena a uno la cabeza de recuerdos.
Estaba ahí, hermosa y radiante,
sosteniéndole la mirada;
los pájaros revoloteaban,
y en las aceras la gente se detenía para verlos.
El mundo giraba a su alrededor,
los colores se revolvían
y el sonar de los automóviles se perdía en la profundidad de las avenidas.
Él afilaba una sonrisa,
como quien encuentra su vida en un recuerdo,
y mirándola, perdido,
desdibujaba todo el espacio a su alrededor.
Todos les miraban;
y en el cielo las nubes
acariciaban el azul grisáceo del anochecer,
como… -qué se yo-
¿reflejando la caricia que él dibujaba en su rostro?
Ella le tendió una rápida mirada,
del suelo a la cara.
Y sin una advertencia
se colgaron de un largo beso.
Nunca supimos que palabras fueron
las que se cruzaron aquella vez,
o la causa de aquella mirada temerosa
y lo que paresia ser el beso que cubría el final del tiempo.
Tal vez él habría encontrado el valor
de pedirle que se quedara toda la vida a su lado.
O simplemente que no estaría dispuesto a pasar de ella,
sin antes pedirle que junto a él, emprendiera una urgente huida.
jueves 13 de enero de 2011
Hombre preso que mira a su hijo
Mario Benedetti
Cuando era como vos me enseñaron los viejos
y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia,
a quién se le ocurría en un país
donde los presidentes andaban sin capanga.
Que la Patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la Patria funcionaba bien;
en las canchas y en los pastoreos.
Realmente, Botija, no sabían un corno,
pobrecitos creían que, libertad
era tan sólo una palabra aguda
que muerte, era tan sólo grave o llana,
y cárceles, por suerte, una palabra esdrújula
olvidaban poner el acento en el hombre.
La culpa no era exactamente de ellos,
sino de otros más duros y siniestros
y estos sí, como nos ensartaron
en la limpia república verbal y cómo
idealizaron la vidurria de vaca y estancieros
y cómo nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles.
Uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede, por eso estoy aquí,
mirándote y echándote de menos.
Por eso es que no puedo despeinarte el joco,
ni ayudarte con la tabla del nueve
y acribillarte a pelotazos.
Vos ya sabes bien que tuve que elegir
otros juegos y que los jugué en serio.
Y jugué, por ejemplo, a los ladrones
y los ladrones eran policías
y jugué, por ejemplo, a la escondida
si te descubrían te mataban
y jugué a la mancha y era de sangre.
Botija, aunque tengas pocos años,
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides, por eso
no te oculto que me dieron picana
que casi me revientan los riñones.
Todas estas llagas, hinchazones y heridas
que tus ojos redondos miran hipnotizados
son durísimos golpes, son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte,
demasiado suplicio para que se me borre.
Pero también es bueno que conozcas
que tu viejo calló o puteó como un loco
que es una linda forma de callar
que tu viejo olvidó todos los números,
por eso no podría ayudarte en las tablas
y por lo tanto todos los teléfonos
y las calles y el color de los ojos,
y los cabellos y las cicatrices
y en qué esquina y en qué bar,
qué parada, qué casa.
Y acordarse de vos,
de tu carita lo ayudaba a callar,
una cosa es morirse de dolor
y otra cosa morirse de verguenza.
Por eso ahora, me podés preguntar
y sobre todo puedo yo responder.
Uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho
de no hacer lo que no quiere.
Llora no mas, Botija,
son macanas que los hombres no lloran,
aquí lloramos todos,
gritamos, berreamos, moqueamos, chillamos,
maldecimos, porque es mejor llorar que traicionar,
porque es mejor llorar que traicionarse,
llorar, pero no olvidés.
sábado 8 de enero de 2011
Cuando tengas frio
Usa mi llave cuando tengas frío,
cuando te deje el cierzo en la estacada,
hazle un corte de mangas al hastío,
ven a verme si estás desencontrada.
No tengo para darte más que huesos
por un tubo y un salmo estilo Apeles
y páginas anémicas de besos
y un cubo de basura con papeles.
Ni me siento culpable de tu lejos,
ni dejo de fruncir los entrecejos
que usurpan de tus ojos la alegría,
si quieres enemigos ya los tienes,
pero si socios buscas ¿cuándo vienes
a repartir conmigo la poesía?
Joaquín Sabina.